La boda de Ángela y Bayardo
En preparación para la boda de Ángela y Bayardo, la familia Vicario preparó su casa. Los miembros de la familia enderezaron las puertes y compusieron los pisos. También pintaron la casa en el amarillo. Ángela y Bayardo iban a casarse en esa casa.
El día de la boda, Ángela no se vistió en su vestido de novia temprano. Bayardo no había llegado a la boda y en ese sociedad, el percance público más vergonzoso para una mujer era quedarse plantada con el vestido de novia. Por eso, Ángela esperaba para la llegada de Bayardo, y él no llegó hasta que dos horas habían pasado.
En la fiesta, había muchas flores, y Santiago Nasar, irónicamente, comentó que el olor de las floras tenía para él una relación inmediata con la muerte. También dijo que no quiería flores en su entierro. Santiago no sabía que él iba a morir el día siguiente.
Durante la fiesta de la boda, Santiago y Bayardo empezó hablar del costo de la boda. Creo que le interesaba a Santiago el costo de la boda porque sentía un poco de competición con Bayardo. Ambos tenían mucho dinero, y creo que Santiago quería una boda más caro que la boda de Bayardo. Durante esa conversación, Ángela dijo que ella no quería hablar del dinero con otra gente, pero Bayardo hablaba de eso con jactancia y buen talante. Cuando el acto final de la boda terminó a las seis de la tarde, la familia de Bayardo se fueron en el buque. Bayardo empezó la fiesta.
A las diez, Ángela había pedido una maleta con ropa de diaro para pasar la noche en su nueva casa con Bayardo. Cuando Pura Vicario se acostó a las once de la noche, oyó tres toques despacios. Era Bayardo. Pero no era furioso; era tranquilo y agradecido. Devolvió a Ángela a su madre sin entrar y se fue. Él no necesitaba decir porque la devolvió; Pura se dio cuenta de la razón. Ella era muy enojado y golpeó a Ángela. Cuando los gemelos regresaron a la casa, demandaron el nombre del hombre que había quitado su virgenidad. Ella les dijo «Santiago Nasar».
